Estado de la República
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💥🖤 Estado de la República: cómo nació Bofetadas (y en qué punto está ahora)
A principios de 2025 empecé una vida nueva desde cero. Sin épica, sin plan maestro, sin humo. Simplemente un reset. De esos que no anuncias, pero que sabes que tocan. Probé primero en la construcción, en una empresa donde aguanté 15 días. Y no por falta de ganas, sino porque hay momentos en los que el cuerpo te dice: “hasta aquí”. Ya no estoy para esos trotes, así de claro 😅.
En mayo encontré algo más estable. Empecé en una empresa de aguas potables como lampista. Yo no tengo una formación específica, nunca he sido de títulos colgados en la pared. He sido paleta, he trabajado en mantenimiento, he aprendido haciendo. Y ahí estoy desde entonces, currando, resolviendo y tirando millas 🔧💧.
Pero mientras tanto, en paralelo, empezó otra cosa.
Un día vi un vídeo en YouTube. De estos de dropshipping, marketplaces, “monta tu negocio online en dos tardes y vive de ingresos pasivos”. Ya sabes el rollo 😏. Y claro, te lo venden tan limpio, tan resumido, tan bonito… que dices: “¿por qué no?”. Encima Shopify tenía una oferta de tres meses a cero euros. Blanco y en botella.
Y me metí.
🛒 De marketplace a algo más
Al principio, Bofetadas era eso: un marketplace. Subir productos, probar diseños, ver si sonaba la flauta. Pero rápidamente te das cuenta de la realidad. Lo que en los vídeos parece que haces en unas horas… en la vida real te lleva semanas. O meses.
Porque los vídeos son resúmenes de superresúmenes de hiperresúmenes. Se dejan fuera el curro invisible. Los errores. Las dudas. El “¿y ahora qué?”. Pero bueno, ahí estaba yo, aprendiendo sobre la marcha.
Como no podía meterle muchos recursos, decidí hacerlo todo yo. Diseños, textos, web, pruebas. Poco a poco.
Y en ese proceso pasó algo que no esperaba.
🎭 Cuando Bofetadas se convierte en expresión
Sin darme cuenta, aquello dejó de ser solo una tienda. Empezó a convertirse en otra cosa. En un espacio para decir cosas. Para soltar ideas. Para mezclar lo que llevo dentro.
Supongo que tiene que ver con mi parte artística. Fui DJ hace años, hago música, me gusta crear. Y también me gusta escribir. Así que el proyecto empezó a girar.
Las camisetas ya no eran solo camisetas. Empezaron a tener mensajes. Algunos irónicos, otros más sociales, otros simplemente curiosos. No todos, eso es verdad. Pero muchos sí llevan algo detrás 👕.
De ahí salieron colecciones como “Causas Sociales” y otras movidas que van más allá de lo estético. Es como si cada diseño fuera una pequeña idea que te suelto en la cara. Una bofetada suave… o no tanto 😏.

🤖 La llegada de la inteligencia artificial
Y justo en ese momento apareció otro factor clave: la inteligencia artificial.
Empecé a verla en vídeos, a trastear, a probar. Y claro, con una mente creativa, eso es dinamita. Me ayudó con los textos, sí. Pero también me abrió una puerta nueva: crear contenido audiovisual.
Ahí es donde el proyecto se divide en dos patas claras.
Por un lado, las camisetas.
Por otro, el contenido.
🎥 Redes, vídeos y universo propio
Empecé a moverme por redes. Instagram, TikTok… pero donde realmente encontré mi sitio fue en YouTube. Es el formato que más me encaja. Donde puedo construir algo más narrativo, más visual, más mío.
Los vídeos no siempre están conectados directamente con las camisetas. A veces sí, a veces los personajes llevan los diseños. Pero no es obligatorio. Es como una extensión del universo Bofetadas, no un escaparate puro.
Es otra vía de expresión.
⚖️ Estado actual: dos patas, una idea
A día de hoy, Bofetadas no es solo un marketplace. Es un medio de expresión con dos patas:
🎥 Contenido audiovisual
👕 Camisetas con mensaje
Y sí, también hay una parte práctica: intentar sacar un extra. Porque esto va de expresarse, pero también de vivir.
No sé exactamente hasta dónde llegará todo esto. Pero lo que sí sé es que ya no es solo un experimento. Es algo que ha crecido conmigo estos meses.
Y esto… solo acaba de empezar 💥🖤

